lunes, 20 de febrero de 2017

Adicto a Trainspotting 2

20 años...

Se dice pronto. Vi Trainspotting en Manchester hace ya 20 años. Estudiaba allí imagen y sonido y fui a ver la segunda película del director de Shallow Grave (Tumba abierta), y quedé enganchado de por vida.
Durante no menos de 10 años escuché y leí sobre las desavenencias entre el director Danny Boyle y el protagonista Ewan McGregor a raíz de la película "La playa", y leí también que tenía que pasar más tiempo para hacer la segunda parte, porque los protagonistas "se cuidaban tan bien que había que esperar más tiempo para dar la sensación de que habían envejecido"... Pero hace como 2 años que se confirmó, habría una segunda parte, la llamarían Trainspotting 2.
Mis seguidores en twitter saben lo fan, lo adicto que soy a Trainspotting. No es raro el día en que no ponga algún vídeo de la primera película o alguna canción. Por todo esto la expectación ante esta segunda parte era inmensa.

Imagino que muchos, que como yo han tenido la suerte de haberla visto ya (vuelvo a agradecer a @sonypictures_es y @DiasdeCine la invtacion), sentirían lo mismo antes de finalmente llegar a verla, se podía palpar en el cine, una mezcla de ansiedad, alegría, y miedo, sí, MIEDO a que la segunda parte no estuviera a la altura de la primera, pero escribo esto para tranquilizaros, lo está, ¡Vaya que si lo está! Yo siempre pensé que prácticamente el mismo equipo, el mismo escritor, actores, seguramente técnicos.. realizarían un gran trabajo, y eso fue lo que vi en pantalla. 
En este post no quiero hablar de la calidad de las interpretaciones, ni de cómo Danny Boyle LO DA TODO en una dirección antológica, ni de la música, ni del montaje (madre mía), ni de la trama, de ningún aspecto artístico o técnico, sería perder el tiempo, es todo espectacular. Quería hablar de las sensaciones que tuve mientras vi la película. No soy crítico de cine, pero tengo sentimientos, y sobre ellos sí que sé hablar.
Aún así quiero hacer un inciso: Danny Boyle SABE. Es uno de los mejores directores del mundo y sabe.. sabe muy bien cómo manejar las emociones, cómo llevarnos de lo más bajo a lo más alto, un auténtico maestro que vuelve con su juguete favorito. Un juguete que ha desenvuelto para sacarlo a la calle y presumir delante de sus amigos, porque es suyo, sólo él tiene Trainspotting, y sabe que los demás niños se quedarán con la boca abierta en cuanto le vean jugar con él.

Sólo anticiparé una cosa: atentos al Choose Life de Trainspotting 2. ¿Qué está en el tráiler? Ya ya... Cuando veáis la peli os vais a acordar de estas líneas.

¡Pero para ya Endera, que al final vas a meter algún spoiler!! Ok, sigamos...
Me emocioné, lo admito. Trainspotting 2 es una montaña rusa: te alteras, ríes, te hace soltar alguna lagrimita que otra... Perfecto, eso es lo que quería que me diera esta segunda parte.

Te hace reflexionar, te toca, te hace mirar hacia atrás y hacia adelante en la vida, te hace mirarte a un espejo, un espejo duro, tan duro como lo es plantearte si todas las decisiones que has tomado en la vida, para bien o para mal, fueron las correctas. Pero aquí estamos, 20 años después, mirándonos. Mirándonos en el espejo que Boyle nos pone ante los ojos, con miedo, con miedo a ver en cada uno de los protagonistas ese error, en sentirnos identificados, en pensar en ese camino que no cogimos, en ese amor que no cuidamos o en esos amigos, que no debimos perder. 

Trainspotting 2 es toda una experiencia.

Estoy contento de poder haberla visto, muy contento. Os aseguro que me he vuelto a emocionar al escribir este post, al volver a revivir lo que sentí. Es una película que quiero volver a ver, decenas de veces, quiero comprarme su banda sonora, sus posters, sus camisetas...Estoy enganchado desde ya.

Pero no me hagáis mucho caso, mi opinión no cuenta, no cuenta para nada, sólo soy un adicto.








Siempre vuestro,



viernes, 28 de octubre de 2016

Empiezo a escribir.

Relato para el concurso de Zenda Libros #historiasdemiedo

Gracias a los escritores @VenetianVamp, @BlasRGEscritor y @ElExpecial por sus consejos y ayuda. 


EMPIEZO A ESCRIBIR


Al fin llego a la casa rural. Al fin podré estar dos semanas solo, sin interrupciones, sin llamadas comerciales, sin Internet y sus malditas redes sociales, sin mi mujer. Llevo meses planeando esto y siento una paz absoluta. Aislarme era la única manera de poder sacar todo lo que tengo dentro, necesito estar solo, lo necesitaba, lo he conseguido.

Tardé tiempo en dar con ella: una casa sin ninguna otra alrededor, alejada de cualquier centro urbano, en la montaña. Abro la maleta y coloco en el armario la poca ropa que traigo. No tengo pensado salir salvo si es por necesidad. He traído latas de comida suficientes para estas dos semanas, agua, café, mis pastillas para la tensión y algún analgésico. Si veo que hace falta algo más iré al pueblo de al lado, pero mi intención es estar tanto tiempo solo como pueda.

Escuché a un importante director decir que un guión se escribe o en 2 semanas, o en 2 años, y yo voy a hacerlo en 2 semanas. Es ahora o nunca, no quiero dejar pasar más tiempo. Después lo traduciré y enviaré a todo el mundo. Sé que tengo talento, tengo que mostrarlo, no puedo ni debo fallar.

Antes de empezar a trabajar miro qué hay en la casa. Veo que los anteriores inquilinos han dejado algunas botellas: ron y vodka. El ron es bueno, me vendrá bien un trago antes de empezar a escribir. Traje mi propia bebida, pero lo tomaré como un regalo de bienvenida.

Abro el portátil y empiezo a escribir.

Llevo ya tres horas trabajando, esto funciona, lo sabía, ya tengo las líneas generales de mi historia, el armazón. Un par de horas han sido suficientes. ¿Qué es ese ruido? ¿Un móvil? Parece que viene del baño, voy a ver, no recuerdo haber visto ningún aparato allí antes.

“Ahora estoy contigo, estoy ahí, contigo, y si quieres salir vivo de esta tendrás que hacer lo que yo te diga, cabrón”. El mensaje se repite, es el sonido de una alarma, ella lo ha cambiado, ella..

Debajo del móvil hay un papel.

Te conozco hijo de puta, sabía que me ibas a matar, me daba igual, pero ahora yo te lo haré pasar mal. ¿Has bebido ya de la botella de ron, verdad? Qué malo es conocerse. Sabía que no te podrías resistir. Un ron bueno y un vodka malo, no podía fallar. Pues sorpresa, porque diluida en ese ron hay una cantidad considerable de betabloqueantes. Sí, lo mismo que las pastillas que te tomas para la tensión, que como sabes, tomadas en gran cantidad te pueden provocar un paro cardíaco. Tu corazón irá cada vez más lento y...adiós. Pero tienes una oportunidad, mira en el cajón de arriba, al fondo.

Mierda, ¿cómo me puede estar pasando esto a mí? ¡Menudo imbécil! Claro, la zorra me miraría el historial del portátil o me puso un programa espía. ¡Me alegro de haberla matado, joder!

Es verdad, noto las palpitaciones, que el corazón late con más fuerza pero a un ritmo más lento. ¿Cuánta cantidad pondría? Me estoy mareando, puede ser sugestión, pero me estoy mareando.

Estoy tirado en el suelo del baño, me duele la cabeza y veo que hay mucha sangre en el suelo. Ya lo recuerdo, me he mareado, resbalado y en la caída me he dado con el pico del lavabo en la frente. Sólo hay sangre frente a mis ojos, espero que sea la única. Tengo que ponerme en pie y comprobar si es verdad lo que he leído.

A duras penas me levanto, me echo agua en la cara, me despejo un poco. Miro en el cajón de arriba y la veo, una jeringuilla. Joder, esto es una mierda, casi no puedo ni ver una aguja, me dan un miedo terrible, pánico, y la muy puta lo sabía.

El papel parece mirarme desafiante, le doy la vuelta, sigo leyendo.

Jajajaja! Te jodes, sé cuánto odias las agujas, pues una bien grande. ¿Recuerdas esa escena en Pulp Fiction? Pues ahora vas a ser John Travolta y Uma Thruman, todo en uno, el actor total. Tic-Tac Tic-Tac... Yo que tú no tardaría mucho, según mis cálculos ya te habrás tomado casi media botella. ¿O es que quieres venir a verme ya, tanto me quieres? ¡Jajajaja!

Odio las agujas desde niño, desde que en un centro médico visionario pensaron que el mejor remedio para acabar con las vegetaciones en la nariz de un niño era inyectarle nosequé en el fondo de la boca, sí, así como suena. Las odio desde que vi entrar esa aguja en mi boca estando sujeto por otro médico, desde que sentí el dolor más grande que he sentido en mi vida, desde que estuve sangrando por la boca después de ese pinchazo, y mi mujer, esa zorra psicópata a la que maté hace dos días, conocía esta historia.

No hay tiempo que perder, cojo la jeringuilla cargada, la aprieto contra mi pecho, cierro los ojos y la empujo con un fuerte puñetazo. Ha dolido menos de lo que pensaba, será por el ron, pero ha dolido. Estoy vivo, si pensó que no lo iba a hacer estaba equivocada.

Suena el móvil, el móvil que ella dejó, es una notificación, aparece un texto en pantalla.

¿Sigues vivo? ¿Te sientes mejor? ¿Notas los efectos de la adrenalina? Pues será el efecto placebo, porque no lo era, simplemente suero fisiológico mezclado con vodka, una bomba que, si no lo ha hecho ya, te terminará de matar. Sé que odias el vodka, lo sé todo sobre ti. Cómo sabía que eras un psicópata como yo, cómo sabía que nos terminaríamos matando. Ha sido un digno final, nos vemos en el infierno”.

Empiezo a vomitar, no me tengo en pie, caigo y mi cara golpea contra el suelo, justo donde está el charco de sangre que provoqué antes. Me muero, nadie llegará a saber de mi talento, tengo miedo.

domingo, 28 de agosto de 2016

Trumbo, la negra historia de la lista negra.



Trumbo es una grandísima película.

Escribo esto pocos minutos después de haberla visto, que es la forma en que me gusta hacerlo, aún emocionado por la historia.

Todo el mundo debería verla, porque es una película que habla sobre la injusticia impuesta desde sectores de poder que creen estar en la verdad, por eso, y por más cosas.

A través de parte de la vida del guionista Dalton Trumbo se muestra lo peor del Macarthismo y de las consecuencias que tuvo en, este caso, en parte de la industria del cine en Hollywood.

Esta es una historia de inteligencia, lucha y superación, de amor por el cine y por la familia, de coherencia y honestidad.

Por otro lado, todos los que amamos el cine la disfrutaremos porque también se muestra gran parte del proceso creativo de un guionista, genial en este caso, que simplemente quiere trabajar en lo que mejor se le da, escribir para dejar un mundo mejor.

No tardéis en verla, aquí la tenéis en Filmin:

https://www.filmin.es/pelicula/trumbo

jueves, 11 de agosto de 2016

Drogas y amigos que ya no están.

Estos días estoy teniendo ciertos "problemas" con cuentas que se dedican a hablar de las maravillas de las drogas, no pasa nada.

Quería contar un poco el porqué de mi actitud crítica hacia las drogas, quizás así se entiendan mejor algunas cosas. Pero antes de nada, dejaré claro que no soy ningún talibán-antidroga. Creo que cada uno es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo siempre que no afecte a los demás: tomar drogas, hacer salto base o tomarse una ensaladilla rusa en un bar en verano. (Mejor un poco de humor antes de entrar en faena).

Os cuento. 

CASO 1

Creo que fue en 1995 cuando me llamaron para decirme que un amigo del colegio había muerto en un accidente de coche. Resulta que este amigo volvía a casa de madrugada en coche, con su hermana, a por más dinero para seguir de marcha. Este amigo era consumidor de drogas desde hacía tiempo. De familia bien (su padre era un médico importante), se las había apañado para hasta estar amenazado por un cártel de los EEUU tras su estancia allí (sí, así como suena, me lo contó el mismo). En el accidente murió el y su hermana pequeña. Claro, no murieron por la droga, murieron al despedazarse tras un accidente brutal. Literalmente dijeron: tuvieron que recorgerlos con pinzas del suelo. Precioso todo. 

CASO 2

Yo tenía un buen amigo de la playa al que llamaremos José. José era muy muy buena gente. De un barrio marginal de Madrid, y como tantos amigos, consumía sus porrillos de vez en cuando. Un verano pasó, como pasa tantas veces, de los porros a la coca (y esto lo he visto, no me lo han contado). José era un gran conductor, le encantaba conducir y era fácil que hiciera viajes Madrid-Valencia- Madrid en menos de 24 horas, evidentemente gracias a las drogas. José murió en un accidente de coche. Otra vez por la manía que tienen los cuerpos humanos de dejar de funcionar cuando impactan a más de 120 km/h al caer, por ejemplo, por un barranco.

CASO 3

De joven yo tocaba en un grupillo de música, era el teclista y el batería mi buen amigo Carlos. Carlos era también buenísima persona. Como otros tantos, empezó por los porros y muy pronto pasó a la coca. Me impresionó mucho cuando, tras 10 años de no haberle visto, me lo encontré y parecía no haber pasado el tiempo, y lo digo literalmente. Puso una cinta con nuestra maqueta y no habló más que de este u otro concierto que habíamos dado. Fue una cosa muy rara. Él estaba muy alterado y con un discurso incoherente, me dio mucha pena.

Poco después me dijeron que había muerto, en este caso no sé las razones exactas, pero me las imagino. 

CASO 4

Un familiar de un familiar, muy joven. Habitual consumidor de casi todo tipo de drogas y ojo, con una vida perfectamente funcional. Pocas semanas después de casarse murió en un accidente de tráfico. Su familiar me dijo que cuando preguntaron a la Guardia Civil si había consumido drogas, los agentes respondieron: mejor no preguntar...y no lo hicieron.

Su madre nunca le volvió a ver la cara ya que fue un entierro con el ataúd cerrado, por razones obvias. 


Estos son solo casos personales, de gente que he conocido en persona, de muy buena gente que tuvo la mala suerte, un nefasto día, de empezar a coquetear con las drogas. 

Como ya he dicho muchas veces, mi mujer es psicóloga y trata a pacientes que además de ser adictos, tienen una enfermedad mental. A veces ya la tenían y otras muchas veces esa enfermedad mental se ha desencadenado tras el consumo de drogas. Me cuenta casos muy dramáticos a diario, pero hoy quería hablar de mis amigos. 

En fin, que esto es lo que hay y por todo esto es por lo que tengo esta actitud ante las drogas. Fumo tabaco y bebo alcohol, y cuando era más joven (aunque había cosas que me daban miedo) no era ningún santo. Esto no impide que ahora tenga una actitud crítica contra las drogas, para mí, la mayor lacra de este país. 



lunes, 8 de agosto de 2016

Julieta


¿Cómo lo hace Almodóvar? No lo sé.

Lo intento entender pero aún no lo sé, llega hasta la esencia misma de la persona, la abre en dos, y te la muestra. Creo que es eso, pero no estoy seguro.

Porque no soy él, porque sólo hay un Pedro Almodóvar, porque es, a mi entender, el más grande creador cinematográfico de la historia del cine español, quizás sea por eso.

Acabo de ver Julieta. Miento, hace ya una hora que vi Julieta y aún tengo un nudo en la garganta. Almodóvar me ha manipulado, me ha metido dentro de la vida de una mujer, me ha mostrado su presente, su pasado, su vida, sus entrañas... Y cuando ha terminado de mostrarme todo me ha dicho que hay esperanza, que somos capaces de pensar, de perdonar, de mirar hacia adelante.

Almodóvar, con Julieta, se muestra orgulloso, como el campeón de la ficción, el rey del cuadrilátero cinematográfico, el mago único e irrepetible, el artesano, el cirujano de las emociones, simplemente el mejor.

Y firma su película así "Un Film de Pedro Almodóvar", por si había duda, cerrando bocas mediocres. Y algo así sólo se puede hacer desde el olimpo del que se sabe por encima de resto, del que está seguro de su superioridad.

Los genios saben que lo son, y Almodóvar es un genio, y no me cabe la menor duda de que sabe que lo es. Ojalá más películas así, ojalá un cine irrepetible.

La podéis ver aquí: https://www.filmin.es/pelicula/julieta

martes, 8 de marzo de 2016

Demo Reel y Cv

Demo Reel. (Actualizado Julio 2016)




CV Luis Endera 

Nombre: Luis Endera

Email: luisendera@hotmail.com Twitter: @Luis_Endera
Idiomas: inglés, hablado y escrito, nivel muy alto.

EXPERIENCIA
PELÍCULAS

Desierto (2016): guionista, productor, director y editor.

Película con un presupuesto de 6.000€ vía crowdfunding.
Rodada en 5 días en los desiertos de Tabernas (Almería)
y Murcia. Protagonistas Fran Martínez y Mariam Torres.

Desde el Infierno (2014): guionista, productor, director, editor.
Película financiada por más de 400 mecenas vía crowdfunding
con presupuesto de 43.000€. Rodada durante 12 días en
el País Vasco y Madrid. Protagonizada por Fran Martínez,
Yannick Vergara, Nacho Vigalondo y Xavier Deltell.



CORTOMETRAJES

El Barrendero, (2016): director y editor. (En producción)
Protagonizado por Miren Ibarguren y Luis G. Gámez.

Llame Ahora, (2013): productor y director.
Guión de Juan Gómez-Jurado y Manel Loureiro.
Protagonizado por Carlos Bardem y Fran Martínez.

Despersona, (2012): guionista, productor, director y editor.
Protagonizado por Dion Córdoba.

FORMACIÓN

INGENIERÍA TÉCNICA (AUDIO & VIDEO SYSTEMS)
Salford University, Manchester, Reino Unido. (1997)
Electrónica analógica y digital, programación informática, desarrollo de aplicaciones multimedia, prácticas en laboratorio de sonido y vídeo. Realización de cortometrajes.

CAPACIDADES Y APTITUDES ORGANIZATIVAS Y SOCIALES
Liderazgo en organización de producciones con equipos de 20-30 personas. Consecución de objetivos: 3 crowdfundings completados con éxito.





domingo, 30 de agosto de 2015

Este relato me lo ha escrito Laura Tinajero simplemente por comentar su fantástica novela El Gramófono de Heringer, que podéis comprar AQUÍ.



Para mí es todo un detallazo porque la admiro como escritora, me ha encantado leerlo. Gracias Laura, sigue así!

EL RELATO:


La cabeza de Luis siempre estaba creando, hiciera lo que hiciera. Cuando comía guisantes, veía en ellos pequeños seres que podían ser los habitantes de un planeta por descubrir. Cuando ponía el lavavajillas, se imaginaba el office de un gran hotel donde un crimen estaba a punto de suceder. Cuando su hija Carlota le preguntaba el porqué de cualquier cosa, se replanteaba guiones ya escritos que terminaba garabateando con lo primero que pillaba: daba igual si era un rotulador rosa de brillantina con olor a fresas y con una princesa de goma eva en la punta. 

Era tan tan tan creativo que en todo veía una posibilidad, en todo veía belleza, a todo le veía su parte cinematográfica. Sí, cuando hacía ESO, también: sí, ya sabéis, lo de siempre, no; lo único. Pero por el momento su mujer le había dicho que dirigir cine porno ni mijita: se estaba jugando vivir en la calle y seguir pagando la hipoteca. 

Una tarde se quedó solo en casa: cosa insólita donde las haya. Tenía el piso para él solito. Su mujer y su hija habían ido a un cumple sólo para chicas. Cuando esos establecimientos de princesas abrieron, Luis se puso totalmente en contra ya que era lo más sexista que había visto en mucho tiempo; pero esa tarde necesitaba un respiro familiar para seguir trabajando en Desierto, su última peli que estaba siendo rodada en el desierto de Almería. 

Tenía que cuadrar agendas, replantear encuadres, escenarios y todas esas cosas que hacen los directores de cine de la factoría Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como. El cine, junto con su familia, era lo más maravilloso que le había pasado en la vida. Gracias a ellos era una persona feliz. Pero no feliz de boquilla; feliz de verdad. Centrado en sus proyectos que le descentraban los pensamientos de manera tan brutal que era como si estuviera enganchado a la sensación de siempre estar a punto de caer por el desfiladero. En sí misma, esa sensación era muy cinematográfica. Pero siempre, cuando ya las manos estaban agarrando la poca tierra agarrable, una mano fuerte tira de él para seguir luchando por sus sueños. 

A los cinco minutos de salir las chicas a esa fiesta de cumple donde las disfrazarían de princesas y comerían tartas rosas, y esas cosas que se hacen en esos lugares de rollo pasteloso extremo, llamaron al timbre. 

“Agggg, ¡me cago en tó lo que se menea!”, exclamó Luis agarrándose la cabeza con los puños casi cerrados. 

Abrió sin mirar por la mirilla pensando que eran sus chicas tan olvidadizas como siempre. Pero no, no eran ellas. 

Un tío de dos metros mínimo, ataviado con un traje negro y corbata plateada, y gafas oscuras, hizo una mueca extraña como si fuera Sheldon de la serie Big Bang Theory. “A ver qué coño quiere el comercial plasta”, pensó para sí Luis. 

“¿Luis Endera Cine?”, preguntó el tipo. “Sí, soy yo”, contestó Luis con media sonrisa pero pensando para sí: “Vaya tío más friki que me llama por el nombre que tengo en Twitter”. 

Y sin invitarlo a pasar ni nada, el tipo empujó a Luis y se sentó directamente en el sofá de la sala de estar. “Pero bueno… ¿Usted quién es?”, preguntó el director totalmente alucinado con el extraño personaje. “Soy Lash”, contestó mirando hacia la televisión. “¿Lash? Madre mía… ¿Y qué quieres, tío?”, preguntó pacientemente marcando el número de emergencias en su teléfono móvil. “Quiero que seas el director de una filmación. Apaga eso”, volvió a contestar el tal Lash sin mover ni un músculo de su cuerpo salvo para hablar y ordenar a Luis que apagara el móvil. 

Luis cortó la llamada que estaba haciendo y se sentó frente al tipo en un sillón pequeño que usaba su hija: “Vamos a ver, tío. ¿De qué me conoces? ¿Qué filmación quieres hacer? ¿Por qué no te quitas esas gafas?”. 

“No me las puedo quitar. Un documental sobre este país. De Twitter”, contestó como si de una máquina se tratara el extraño hombre. 

“Yo no dirijo documentales”, resolvió Luis al tiempo que se levantó para echar al tipo de su casa. “Sí que lo haces. Te pagaré muy bien”, sentenció Lash. “¿Y por qué yo?”, preguntó extrañado Luis. “Porque no darás problemas”, contestó el tipo. “¿Que no daré problemas? Ahora mismo estás saliendo de mi casa si no quieres que llame a la policía”, exhortó sin gritos, para no alertar a los vecinos, con gestos violentos. 

Lash no sólo no se movió del sillón sino que sacó del bolsillo de la camisa un fajo de billetes de cincuenta euros: “Aquí hay diez mil euros. Es un adelanto. Cuéntalos. Revísalos. No son falsos”, explicó poniendo el fajo sobre la mesa de centro que estaba a su derecha. 

A Luis le hicieron los ojos chiribitas, pero aun así no quiso aceptar el dinero, pidiendo de nuevo que Lash se marchara. “Bien. El dinero lo dejo. Mañana vengo otra vez”, dijo a modo de despedida el tipo. 

Una vez que Lash se había ido, Luis cerró muy bien la puerta asegurándose que ese tipo no intentara forzarla. Nervioso se dirigió a los billetes que había dejado esparcidos en la mesita y empezó a contarlos. Efectivamente había diez mil euros en billetes de cincuenta. Parecían verdaderos pero para asegurarse fue a por un bolígrafo especial de esos que venden en los chinos para identificar billetes falsos. Eran verdaderos. Los comprobó todos. 

“Uf, ¿y si es un traficante de drogas? O peor, ¿y si es de la mafia? Habla muy raro, aunque acento extranjero no tiene. Mejor llamo a la policía… Bueno, no. Se quedarían con la pasta y la pasta no tiene nombre. Si lo gasto poco a poco, no pasa nada. Pero… ¿y si viene el tío este mañana con mi mujer y mi hija aquí?”. Luis no dejaba de darle vueltas a la cabeza. Realmente no sabía qué hacer. 

Por suerte, su mujer le mandó un mensaje diciéndole que se quedarían a dormir en casa de una amiga de Carlota porque sus padres se habían empeñado en que las niñas pasaran el día siguiente con ellos en la casa de campo con piscina que tenían y no volverían hasta la noche del domingo. “Mejor así”, pensó Luis. 

Al día siguiente, a la misma hora, Lash llamó al timbre pero esta vez no iba solo: dos tipos más de la misma estatura lo acompañaban. 

“Luis Endera Cine. Venimos a hablar de negocios”, resolvió Lash. “¿Qué pasa, tío? ¿Y estos dos quiénes son?”, preguntó amistoso Luis. “Agari y Jues”, respondió Lash entrando para la sala de estar con los otros dos armarios empotrados. 

“Bueno, antes de decir si me interesa o no el tema, quiero saber de qué va el documental y cuánto me vais a pagar, cómo, si es con factura y esas cosas. Soy autónomo…”, explicó Luis. 

“Queremos describir la vida en tu país para ofrecer a los habitantes de Glieush un nuevo destino vacacional”, explicó Jues, que en realidad daba igual porque eran los tres idénticos, prácticamente clones. “Joooder, esto es más gordo de lo que yo pensaba. Menudos trillizos flipaos”. 

“Tres millones de euros y derechos de autor”, ofreció Lash o el otro, a saber… Eran clavados. “Había pensado en algo más, pero bueno, para empezar está bien”, vaciló Luis, “¿Y Glashushi, como se llame, dónde está; en Japón, Rusia…?”, preguntó entre risas el director de cine. 

Tras una pausa de un minuto, los tres extraños tipos respondieron al unísono: “Es un planeta que está en la Galaxia Nephelimus”. 

A Luis le entró un ataque, y no de pánico, sino de risa. Cuando ya se recuperó del chiste, añadió: “Pues no va a poder ser. Estoy muy liado y yo no… Pero conozco a un compañero, otro director, que es buenísimo y muy discreto…”.
“No. Vas a ser tú”, dijo uno de los clones. “¿Pero por qué yo?”, preguntó ya un poco más asustado Luis. “Conoces a la gente justa para hacer el trabajo. No conoces a la suficiente para delatarnos”. 

Tras unos minutos, Luis resolvió: “Mirad, el amigo que os digo contará con mi gente, pero tampoco conoce a nadie. Es más mindundi que yo. Daos cuenta de que el gran Carlos Bardem, un gran actor mundialmente conocido junto a su hermano, Javier Bardem, es íntimo mío y hemos hecho trabajos juntos: sería peligroso, muy peligroso”, interpretó magistralmente Luis para quitarse de en medio a los frikis de las estrellas, fueran o no extraterrestres. 

“No”, dijo uno de los tipos. “Que sí, hombre, que sí… que a mí me conoce mucha gente, Julia Otero y todo”, añadió Luis al tiempo que les enseñaba a los trillizos fotos de los famosos que nombraba. “¿Veis? Os habéis equivocado eligiéndome… Yo os devuelvo los diez mil pavos y aquí no ha pasado nada. Es mejor que os dirija…”, continuó Luis. 

“¿Cómo se llama ese director amigo tuyo?”, preguntó el que parecía Lash. “¿El mindundi? Spielberg: ni en su casa lo conocen. No tiene ni cuenta en Twitter, con eso os lo digo todo…”, finiquitó Luis.

“Bien. Contactaremos con él. No cuente a nadie que hemos estado aquí. No nos conocemos”, dijo uno de ellos. “Soy una tumba, acho. Que vaya todo muy bien y que vengan muchos turistas de Guashilandia. Ale, con dios…”, y Luis les acompañó hasta el ascensor para asegurar que se iban de una vez por todas.